TENGO HUMEDAD EN EL TECHO
Hay desgracias que se transforman en felicidades, los otros días llamaron a la puerta, al ir a atender era la vecina del piso de abajo que muy oronda me dijo:
- Cayetano tengo humedad en el techo del baño y proviene de tu duchero, es de esperar que hagas algo.
- Está bien señora mañana veré que vengan a ver que pasa.
No se como la traté tan bien, la verdad es que es una vieja de mierda, bueno vieja no, ya que es de misma edad 55 años, pero ella los lleva como si fuesen 80.
Pasé una noche de perros, justo ahora que ando falto de dinero me viene a suceder esto, al otro día llamé a un conocido y me recomendó a un sanitario, me dijo que era un muchacho joven muy responsable,
bla, bla, concerté con quien me atendió para que viniese de tarde, enseguida del mediodía sonó el timbre de puerta y cual no fue mi sorpresa, la valija de herramientas, no era sostenida por un joven como esperaba, un veterano que se veía que había pasado los 50 hace rato era el que la traía, el overol que vestía no se sabía si se lo compró unos talles menos o si después de adquirido su físico ensanchó, las carnes que poseía querían todas poder salir de la prisión de esa vestimenta, no les miento que cuando le miré la entrepierna, el bulto que tenía, me hizo imaginar que era ahí donde traía el taladro de mano.
- Me ha sorprendido Ud., esperaba a alguien más joven, le dije,
- Somos mi hijo y yo los que hacemos el trabajo, normalmente yo vengo la primera vez para ver que es lo que sucede y si es algo que puedo solucionar lo hago, si es de romper piso o pared viene él, es que yo ya no estoy para esos trotes.
Para mis adentros pensé (vamos, vamos, con ese tremendo martillo que se ve que traes entre las piernas creo que eres capaz de romper cualquier cosa, no estarás para trotar pero para coger creo que si estás)
Comenzó su examen de la situación pronto lo concluyó.
- Nada del otro mundo, dijo.
Cada frase suya era un nuevo pensamiento mío (éste está loco, nada del otro mundo
acaso no es consiente de lo que le cuelga entre las piernas)
- Hay una perdida que corre por el caño y se mete entre la pared y el azulejo
(méteme tú caño en culo y me lo llenas con la perdida)
- En un momento se lo reparo, es solo quitar y volver a colocar la canilla y la gotera
desaparece (no un momento no, quítame y colócame, quítame y colócame varias veces macho y déjamela dentro que gotee bastante)
Y comenzó su trabajo, yo para que trabajara tranquilo le dije.
- Bueno cualquier cosa que necesite llámeme estoy en el escritorio.
- Si, si hombre vaya tranquilo haga sus cosas que en un momento esto está arreglado.
Mas me fui porque sentía como mi verga comenzaba a largar juguito de solo pensar en ser poseído por el tremendo oso que tenía en el baño.
Como el momento se alargaba, volví al baño.
El fontanero sudaba tremendamente, vestido como estaba metido dentro de la ducha y trabajando, no era para menos, aquello creo que sería para él un baño turco.
- ¿Qué ha pasado?
- El caño que entra en la pared tiene una colilla muy chica (¡Oh no! como puede decir que la tiene chica)
- Le voy a poner un pequeño alargue y queda solucionado (Un pequeño alargue, que quiere tener la verga de un elefante)
- Mire si quiere ponerse cómodo hágalo, sáquese algo de ropa para trabajar sin tanto calor, en la casa estoy yo solo y no vendrá nadie.
- Ok, se lo agradezco.
- Cualquier cosa me llama, Ok.
- Ok.
Al rato pensé en la sed que tendría y me dirigí al baño con dos latas de cerveza, lo que vi no sé si se los puedo explicar, quiero ser lo más claro posible para que se imaginen lo que tenía delante de mí.
Era un oso, si un tremendo oso, se había quitado toda la ropa, el cuerpo era todo músculo y no carne fofa apretada por la tela que lo vestía como me imaginaba, cubierto con unos vellos castaños en algunas partes canos, unos brazos capaces de levantar cualquier peso, al verlo de espalda como fui que lo vi por primera vez, éstas eran tremendas, se afinaban a la altura de la cintura, luego seguía un culo hermoso, redondo, firme y velludo y más abajo una piernas musculosas.
Al sentir mi presencia se dio vuelta.
- Ya terminé (no loco. no termines, déjamela más tiempo dentro) mi pensamiento volvió a hacerme una mala jugada.
¡Guauuuuuuuu! Lo que era de frente.
Un cuerpo totalmente peludo, de su pecho salían dos prominencias, que entre los vellos dejaban ver unos pezones, obscuros y duros, si, si les juro eran un par de tetas de esas que uno se pasaría todo el día chupando sin cansarse, luego le seguía una barriga peluda que en el centro, el ombligo, parecía el agujero por donde se inflaba y de más abajo en una tremenda selva de pendejos le colgaba la verga más descomunal que nunca vi, muerta como estaba tenía la circunferencia de las latas de cerveza que yo tenía en las manos y su largo rondaba por los 18 cm.
- Por la expresión que tiene parece que nunca vio un verga así ¿No? bueno hombre cierre la boca que no es para tanto.
- No será para tanto para Ud. que se la ve todos los días, pero para mí eso es algo increíble.
-Jajajaaja, pero mire que cuando se me para no se ensancha mucho más, solo un poquito y de largo solamente llega a los 25 cm.
- ¿Solamente? Que solamente nunca vi una verga de este tamaño.
Las latas de cerveza se me cayeron de las manos, me comenzaron a temblar y no se como de pronto me encontré con esa descomunal verga entre ellas, me arrodillé y le metí la lengua dentro del prepucio, donde encontré, un jugo dulzón, tibio y abundante que lamí con desesperación, le deslicé el prepucio hacia tras y un coloso glande se abrió paso hacia delante, era como una frutilla gigante, con su mismo color rojo fuego, traté de metermela en la boca, pero por su tamaño solo logré introducirla un poco y encima ahogándome.
- Jajajajaja el putito tiene la boca chica y no se la puede tragar, no importa nene vas a ver como por el culo te entra toda.
- No, por el culo no, soy muy estrecho.
- No hay estreches que mi verga no venza.
Me levantó de un tirón del piso, me puso mirando contra la pared, no se como me bajó el pantalón y mi ropa interior, una de sus manos cubrió por completo mi culo, la otra me la colocó por delante y me masajeaba mis tetillas, apretaba mis pezones con su pulgar e índice haciéndome
dolor, pero a su vez gemir de placer, el dedo mayor de la mano que tenía sobre mi culo, pronto lo sentí como me recorría la separación de mis nalgas buscando el agujero, no sé si se lo salivó o uso el jabón que había en el duchero, pero me metió el dedo que iba acorde con todo su cuerpo, me aplasté contra la pared, pero con el brazo con el que me sostenía por delante, me llevó hacía tras.
- No recules viejo putito, no recules, déjame trabajarte el culo para que te comas mi verga.
- ¡No por el culo no!
- ¡Si por el culo si!
Diciendo esto me metió dos dedos, ya no me dejaba recular, me los entraba y sacaba de repente sentí un dolor tremendo, no sé cuantos dedos me había metido, solo se que me los bombeaba para después hacerlos girar dentro, este trabajo duró un rato, ya no me dolía, ahora era yo el que empujaba hacía tras para que me los metiera más adentro, el oso veterano me estaba haciendo sentir un placer formidable.
- Bueno ya estás listo para dejar de sur putito y transformarte en puto.
Diciendo esto sentí como comenzaba a meterme su cabezota dentro, mi culo se resistía, él empujaba y empujaba, poco a poco la sentí dentro.
- Aguanta un poco putito, solo te metí la cabeza, aflójate para meterte toda la verga.
Yo ya no decía nada en voz alta, pero para mis adentros decía, toda si, toda.
Ahora tenía sus dos brazos pasados por delante, de un solo empujón me la enterró.
¡Ayyyyyyyyyyyy!
- Aguanta, aguanta, ya pronto dejará de doler.
Inconmensurable era el calor que sentía dentro de mí culo, parecía que tuviese un hierro candente metido, poco a poco fue cediendo el dolor, pero el calor continuaba, comenzó a lamerme la nuca, mi cuello, mis orejas, al mismo tiempo comenzó a salir y entrar, prácticamente me la sacaba toda para de un solo golpe
metermela otra vez hasta que sus huevos chocaban en la entrada.
- Si macho así, cogeme así, no me la saques más, la quiero toda adentro
- Ahora si que eres un puto, ahora si que eres mío, disfruta puto, goza
- Si, macho, acábame, acábame quiero tu leche toda dentro.
- Ya te va a llegar espera.
Siguió bombeando, unos instantes después le oí
- AHHHHHHHHHHHHHHH
El ahhhhhhhh suyo se confundió con el mío, sin siquiera tocarme mi verga, comenzó a largar chorros de leche para todos lados, la de él me comenzó a llenar el culo.
Cuando ya nada le quedaba dentro comenzó a sacármela, lo fue haciendo despacio, cuando me la sacó toda, sentí como de mi culo salía un líquido viscoso que bajaba por mis piernas, al mirar al piso sobre mis pantalones que aun mantenía arrollados a mis pies, un líquido rosado mezcla de leche y sangre iba cayendo
- Me rompiste el culo, mira como sangro.
- No es para tanto, dentro de unos días ya estarás bien y estarás pronto para comerte cualquier tamaño de verga, ahora si que eres un señor puto.
No me cobró el trabajo, bueno ninguno de los dos, el arreglo de la perdida y la más magna cogida que recibí en mi vida.
Al mes lo llamé porque la canilla goteaba y le tenía que cambiar el cuerito, pero ese día nos fuimos directamente a la cama, dos o tres veces a la semana viene a ver como me andan los caños.
Me olvidaba de decirles, mi fontanero particular tiene 59 años está próximo a cumplir los 60, con muchos hombres he estado, dentro de la década de los 20, de la de los 30, de la de los 40, pero cogerme y hacerme gozar como el de la década de los 50 próximo a la de los 60 ninguno.
Cayetano
¡Veteranos! la vida comienza a los 50 años no la desperdicies
Cayetano85@hotmail.com