OSITO HUNTER

No lo podía creer, lo había hecho... me había atrevido a sacarle una cita a este hombre, a este desconocido.. ¿como se me pudo ocurrir hacer esto?.
Llevaba un mes chateando en el canal gay, buscando amistad, conversar, conocer gente como yo...Y un buen día apareció este Nickname que nunca olvidaré:
Bear_Hunter34, quien se describía como "maduro, activo, velludo, busco chicos jóvenes para hacer amistad y algo más". Yo ya había conseguido muchos amigos que me dejaban sus correos y había logrado llenar mis solitarias tardes de verano recibiendo sus correos... pero sentía, sesión tras sesión de chat... un calor, un deseo, una curiosidad, al contemplar como sacaban citas ardientes los otros chicos... los perversos requerimientos de los otros participantes, que me excitaba demasiado. Nunca creí que yo, con mi timidez tan grande, llegaría al atrevimiento de concertar una cita...de hecho ni siquiera conocía en persona a ninguno de los amigos que me dejaban sus e-mails. Y las razones eran de peso: no era un muchacho muy guapo, era mas o menos común y corriente en lo físico; era, si, algo velludo para mi juventud, y de contextura normal. Pero no era un gay de los que se llaman "de ambiente", de los que son fiesteros, de los que ligan con facilidad, de los audaces... ni de los que llegan a tener pareja. Entonces, yo estallé... un buen día yo estallé... deseaba sentir el goce de un hombre... deseaba ser abrazado... besado... deseaba entregarme... no me importó nada mas.
Ese sábado por la noche en la cabina publica de mi localidad alquilé 3 horas... deseaba conocer, como siempre, amigos nuevos... aunque un deseo quemante de experimentar latía en mi corazón. Y allí estaba él, el nombre nick de bear_Hunter34, cuya descripción daba con lo que yo buscaba para una amistad... deseaba conocer alguien mayor que yo, que me enseñara como sobrevivir en este mundo de gays escondidos y hambrientos. Abrí rápidamente un salón de chat privado con él, no voy a hacerles largo el relato... solo les diré que me dijo que su nombre era Marck Hunter, que su familia era de ascendencia estadounidense, trabajaba como contador de una empresa, era rubio, robusto pero no muy gordito... en fin, detalles físicos salpicados de otros más espirituales... como su tendencia a la ternura... y por eso le habían herido muchas veces. ¿Y yo?...le conté brevemente que era un estudiante de 20 años, tímido, curioso y sin ninguna experiencia sexual... aunque me sabia gay pasivo... me excedí de preguntas con él... le pregunté que se sentía hacerlo... que se sentía abrazar a un chico... llegué mas lejos que de costumbre. El me contestó lo sublime que era... y mas si era por amor. Antes de calentarme demasiado, cambié de tema... hablamos sobre otras cosas: la tele, gustos musicales, en fin, cosas que encaminaban la charla por senderos mas inocentes... finalmente llegó la hora de despedirme... no podía creer que había conversado más de 2 horas, tuve que anunciarle que me iba a desconectar... pero el me dijo... no que me dejaría su correo... sino... que quería conocerme: "oye amigo, quiero conocerte". Un largo silencio hizo presa de mi, me hervía la sangre... este hombre de veras me agradaba, demostró en la conversación ser un señor muy bueno, cordial... estaba en blanco... iba a dar un gran paso. De pronto, salió el mensaje: ¿estas allí?...yo desperté, me dije: !lo haré!, y le contesté: "si, que día puedo verte".
Lo había logrado, logré concertar una cita con Tomas...claro, una cita de amistad, pero una cita al fin. Iba a conocer a un amigo, y era muy agradable. Quedamos en encontrarnos el Domingo a las 9 p.m. en un parque cerca de la avenida donde estaban las cabinas, lugar que por suerte, él conocía mas o menos bien. En mi casa, en mi cama, pensaba bien en lo que había hecho, y tengo que reconocer que me excitaba...pero a la vez me asustaba, ¿y si era un tipo superficial, que solo buscaba sexo?, ¿o un pervertido que quisiese abusar?, no pude dormir temprano. Desperté tarde, pero no demasiado. Me bañé con mucha lentitud, aun estaba pensando, y en ese momento me entró las ganas de lavarme bien las nalgas... y la raja de mi culo... no se porqué, me asusté de nuevo. Todo el día y la tarde de ese domingo estuve pensativo... creía que ya había ido demasiado lejos... pero también pensé: bueno, creo que es tarde para arrepentirme, además, quizás solo busca mi amistad. Bueno, el hecho es de que pensando, ya habían dado las 8 de la noche y era hora de alistarme... me aliste cuidadosamente, como quien debe ir a dar la mejor impresión de si mismo...el problema eran mis padres...¿con qué cuento les iba a salir? ellos me sobreprotegían, a pesar de mi edad no me dejaban salir así nada mas, menos a altas horas de la noche. Pero tenia el pretexto perfecto: días antes les había dicho que iba con mis 10 soles a alquilar un turno de internet de "amanecida", que iba de 10 p.m. a 8 a.m. del día siguiente...ellos aceptaron, pero no les dije cual domingo...jejeje, bueno ahora es la hora. Son las 8:45 y salgo, y mientras voy pasando por la calle un cosquilleo incesante me recorre las entrañas, pero acallo la emoción: no hay porque hacerse ilusiones... Llegué al parque de la avenida a la hora convenida. Allí pude divisarlo, sentado en una banca, con las piernas varonilmente cruzadas: era el, en efecto, no podía ser otro, porque se veía como un señor adulto, rubio, con barba y bigote también rubios... en fin, no podía ser otro, así que me acerqué. Y entonces, con algo de miedo le pregunté:
- ¿Tom Hunter?
- Si, soy...¿eres Felipe?
- Si, soy yo, hola como estás...
- bien, este parque es muy bonito, como me lo describiste, ven siéntate.
Bueno, me senté, y comenzamos a conversar algún rato... creo que le gusté, bueno, quiero decir, me hablaba con afabilidad de los asuntos que ya habíamos tratado en el chateo, nos contamos algunas cosillas de nuestras vidas, hasta que, pasada media hora, entrados mas en confianza me dijo:
- Oye, ¿quieres ir a cenar en algún sitio?
- estemm...yooo
- vamos amigo, te llevo, por mi casa hay muchos restaurants muy bonitos.
- ¿me llevas?
- si, ahí tengo mi carro.
Acepté... todo estaba saliendo bien, demasiado bien pensé... pero deseaba ser su amigo y fui con él, no sin cierto miedo. Mientras íbamos en su auto me contaba acerca de que no le gustaban las fiestas, pero simpatizaba con las reuniones, con sus amigos... y que en algunas fiestas había conocido a muchos chicos que solo estuvieron con él por el sexo, y lo dejaron. Yo estaba emocionado, este hombre me volvía a abrir su corazón con ternura, y entonces le respondí:
- Vamos Tom, algún día encontrarás tu chico ideal... así como yo, hay que ver la vida con paciencia y optimismo.
- Supongo que tienes razón, ¿sabes? eres muy sincero y bastante sensible...
Me sonrió, me ruboricé, esa sonrisa era bellísima... yo estaba. Pero llegamos finalmente al restaurante, bastante bonito, y muy concurrido. Allí cenamos una rica comida, estaba avergonzado por no poder pagar, pero el me dijo que no había problema, a el le gustaba invitar, además disfrutaba charlar conmigo. Charlamos sobre temas variadísimos, una charla amena interrumpida por sonrisas mutuas... hasta que él en un ánimo amistoso mas que seductor me dijo:
- Oye, ¿en verdad te gustaría ver mi colección de carritos? (yo le mencioné que me gustaban los juguetes)
- bueno, si...pero 
- Oye, vamos a mi casa, si quieres te los presto.
Increíble, o de veras saqué al niño dentro suyo o este señor me quería llevar a su casa para seducirme... ya era tarde para darme vuelta atrás. Fuimos a su casa, un apartamento acogedor en un barrio silencioso y apacible. Claro esta que yo me consumía de la vergüenza, la vergüenza típica de aquel que va saliendo del closet... pero entramos. Una espaciosa sala iluminada por una lámpara amarilla fue lo primero que vi de su morada.
- ¿Te gusta mi casa?
- si, es bastante bonita, oh mira,...allí están los carros.
Vaya si eran hermosos, muy bien elaborados, los estaba examinando cuando de repente el se me acercó por la espalda y me estremeció con su voz...preguntándome si quería ver videos. Yo le respondí de que tipo, y el me dijo, que tenia de muchos. Entonces me llevó a su cuarto... caí como un ingenuo... o un aguantado. Pero llegamos... finalmente llegamos. Era muy bonito su cuarto, una amplia cama, una mesita de noche y en un costado de la cama, una ventana de ese piso 10 dejaba ver entre las cortinas una preciosa vista de la ciudad. También había un televisor y un VHS, y el me enseño la gaveta donde guardaba sus videos. Yo puse la atención sobre los videos pornográficos casi de inmediato, pues tenían títulos muy sugerentes, y portadas muy explicitas:
- Oooooye...¿te gusta coleccionar estos?, pucha que te debes de divertir un montón con estos
- ¿quieres verlos? te gustarán, vas a ver las cosas mas increíbles que estos patas se hacen...
- estemmmm... yoooo... no seria... bueno.
!Que si no era un vivazo este hombre! puso un video mas cachondo... uno de los mas bruscos y fuertes que tenia. No recuerdo muy bien el titulo, pero ante mi desfiló un festival de poses anales, poses 69, besos negros, lluvias doradas, acabadas de todo calibre y pingas de todo tamaño que me hicieron excitar un montón, aunque debo decir que Tomas no se sentaba junto a mi, sino veía algo alejado. Acabados de ver la película... el se me acerco, yo estaba superexcitado y a punto de explotar...y me dijo:
- Oye, ¿quieres beber algo y escuchar música?
La charla se volvió mas amena, me gustaba hablar con él, era divertido, tierno, y muy sincero, y poco a poco (no se si será el efecto del vino) me desinhibía y luego bailé un poco...estaba tocando el equipo una balada en inglés muy romántica. Entonces él se paró frente a mí y me tomo por los brazos... quería bailar conmigo. Yo estaba tan absorto, que lo dejé. Poco a poco bailamos hasta quedar muy pegados... !Que sublime! sentir su pecho tan vasto en mi mejilla, oír su tierna respiración... me hizo soñar despierto. Grande fue mi sorpresa cuando, al rato de bailar, me abrazó completamente y me dio un tiernísimo e inacabable beso... que se torno en apasionado, mientras me empujaba de a pocos a su cama... yo, estaba hipnotizado, pero traté en un ultimo arranque de pudor, zafarme de él.
- Su... suéltame por favor, yo, yo no soy así...
- Shhhh... cálmate bebé, aquí no pasará nada que no quieras, pero yo, te quiero y deseo estar contigo, vamos...
Me miraba de una forma tan fuerte...que no pude resistir, me abalancé sobre el, estallé, y ambos estábamos revolcándonos en la cama al poco rato...sin decir palabra...solo un hombre y un chico buscándose. Poco a poco me fue quitando el polo, al rato yo le desabotonaba la camisa, y besaba con pasión muy fuerte esa maraña de rubios vellos que anhelaba ver, sentir. Le quité la camisa, y tumbado sobre la cama, observé como Tom se incorporaba y se desabrochaba el pantalón, se bajaba la cremallera...y me dejaba ver un hermoso tesoro oculto tras un húmedo calzoncillo blanco. Yo estaba enloqueciendo, también me estaba sacando los pantalones. Pronto nos quedamos solo con los calzoncillos. El, encima mío, se puso a mordisquearme y besarme como una verdadera fiera, restregando su lengua en mis tetillas, mordisqueándome el cuello. Yo estaba en otra dimensión, solo atinaba a abrazarle fuerte esa enorme espalda...a acariciar su cabello y aprovechar cuanta vez su rostro se me acercase para darle un beso. Jadeaba, sentía que ya no podría aguantar más...de pronto, él me volteó, sus respiraciones eran tan fuertes que parecían gruñidos...yo era un juguete. Volvió a abalanzarse sobre mi, mordisqueándome la nuca, besándome la espalda, metiendo su mano peluda bajo mis calzoncillos, palpando, hurgando, y al poco rato me lo quitaba con suavidad, después de lo cual se lanzó a mordisquear y jugar con mis nalgas, metiendo su dedo en mi raja... yo agonizaba. De pronto, paró, volvió a voltearme y se puso de rodillas frente a mi... mirándome de una manera muy... enferma:
- ¿quieres chuparmela? ¿alguna vez lo has hecho?
- yo...no se como se hace, pero lo deseo.
- Ven acá, bésala.
Y fui yo quien se abalanzó sobre ese bulto húmedo,
mordisqueándolo, lamiéndolo, saboreándolo por sobre la tela. Era un sabor que nunca olvidaré, tan fuerte, y un olor tan penetrante, me deleitaba mucho, y quise ver mas... le bajé poco a poco el calzoncillo, y el se lo terminó de sacar. Cuando de nuevo se arrodillo frente a mi, era todo un espectáculo: una hermosa verga con una suculenta cabeza rosada, en un escroto cubierto por vello dorado. Yo estaba en el paraíso, acerque mi boca entrabierta y probé el sabor de aquella cabeza, para luego, con hambre, ir devorando poco a poco ese hermoso pene, tratando de hacer lo mejor que pude...El jadeaba y me alentaba, comprendiendo que era la primera vez, al mismo tiempo que acariciaba con paternal suavidad mis cabellos. Me decía "mama bebe, eso, poco a poco..."con una voz que no hacia sino enloquecerme mas y mas... Luego de un buen rato de estar así, sus fuertes brazos me sujetaron de los hombros, y me hicieron subir poco a poco hacia el... nos besamos locamente, y sin darme cuenta el nuevamente estaba echado encima mío. Solo que esta vez, bajo rápidamente hacia mi pene, llevándoselo a la boca y lamiéndolo constantemente, no lo chupaba... luego me miro y me comenzó a lamer los huevos... era una locura, cuando de repente me escarba la raja del culo con su dedo... y me vuelve a mirar y me dice..."quiero cogerte bebé". Yo, estaba atónito, sabia que esto iba a pasar, y sin embargo, tuve fuerzas para preguntarle: "¿no me dolerá mucho?", a lo que mi amado oso respondió: "no, bebé, voy a hacerlo con cuidado, ya veras que te gustará mucho" y me abrió de piernas, comenzando luego a lenguetear la raja del culo un ratito, para luego ordenarme que me ponga en 4 patas, cosa que por el deseo hice en un santiamén. Pero el se alejo de mi por un rato, me voltee a ver y vi que estaba sacando de su saco, una bolsita, y del cajón de su mesita de noche un chisguete. De allí se subió de nuevo a la cama y se echo sobre las manos un poco de ese chisguete, se acerco a mi por detrás, y me dijo: "ábrete bien bebito... te voy a echar... y ya vas a ver... que te va a gustar mi pingua", yo estaba ansioso y a la vez con miedo, pero al sentir esos dedos embadurnados restregar, explorar, hurgar en mi ano el placer era indescriptible... poco a poco me metía el dedo embadurnado, y de rato en rato me lo dilataba mas con nuevas embestidas de dedos embadurnados. Luego escuche: "eso es... ya quedo listo... ahora felipito... vas a saber lo que es gozar de verdad..." mientras decía esto sacaba de la bolsita un condón, y se lo colocaba cuidadosamente en el miembro. Quedaba perfecto, a la medida, pero era grande... yo decidí no mirar. En eso sus manos arrimaron mis caderas cerca de él, quien se acercó a mi, y me habló al oído: "vas a ser mío", y... !AHHHHHHHH!, aun puedo recordar esa mezcla tan sublime de dolor y placer, cuando me metía su miembro poco a poco, uhhhh, yo me aferré a la sabana, estrujándola, tratando de arrancarla...agaché mi cabeza y la mordí. Pasó un rato, mi oso me decía: "shhhh... eso es... ya te va a doler menos... aguanta un rato". Poco a poco me fue dejando de doler, en efecto, sentía cada vez mas placer, y es entonces que lance un jadeo de alivio. Era la señal, mi oso comenzó a embestirme, amoverse rítmicamente, lo que para mi fue como un terremoto... que delicioso placer... riquísimo, pero no duro muchos minutos, al poco rato de decirme "ya eres mío, ya eres mío" sentía una hinchazón en mi interior: era él, quien eyaculó dentro de mi, y al poco rato acabe yo, sin tocarme... presa de los apetitos de esa fiera que me cabalgó con tanta fuerza. En fin, caímos rendidos... el se saco el condón y lo arrojo fuera de la cama. Lo que paso luego jamás lo olvidare, se acerco a mi y me dio un tiernísimo beso, diciéndome el te amo mas dulce que jamás escucharé... y me tomo en sus brazos... y me acurruque junto a su pecho. Y allí estábamos, echados, desnudos en nuestra imperfección, pero como uno solo. Yo pasaba mis manos por aquel amplio y hermoso pecho, cuando, miré el reloj de su VHS dando las 1:40 a.m. El me miró y me dijo:
- ¿Que pasa bebé, acaso te tienes que ir?
- estemm, no osito, tengo permiso para estar fuera hasta las 8:30.
- jajaja, ¿como lo conseguiste?
Y así nos quedamos charlando, yo abrazado a el solo atiné a apagar todas las luces de las lámparas del cuarto y a taparnos con la sábana, para luego seguir abrazado a ese oso tan lindo que me había hecho conocer mas de lo que hubiera imaginado. Hablamos por largo rato, luego nos dimos las buenas noches, y yo con un beso en su pecho, me dormí en su felpa mientras sentía como me acariciaba como si fuera un cachorro, protegiéndome. Nos dormimos, y al final hice mi sueño realidad, el cual no era otro sino despertar al lado de mi hombre ideal, abrazado en su pecho... luego de ser su amante. Así comenzó la relación con mi osito Hunter, lo que a esta relación le espere solo el tiempo lo dirá, pero este momento de felicidad no me lo quita nadie.

Continuara...
BERNARDO
Así concluye el relato con el ficticio personaje Felipe. Es un relato largo con toques de romántico y vivencial.

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