MI PRIMERA MAMADA

Tenía 22 años de edad, estaba en la escuela, era un chavo algo tímido, reservado y muy acomplejado, no por mi físico, pero si por mi forma tan delicada de ser, no me gustaba el fútbol, los deportes bruscos, así como la violencia; razones suficientes como para que algunos compañeros de clase se dieran cuenta, que no era nada "normal" al comportamiento de un chavo de mi edad. Era uno de los chavos más inteligentes del curso, por lo cual muchos compañeros iban a casa a estudiar y hacer tareas conmigo, siempre iban a casa los más desaplicados, bruscos y de vergonzosa indisciplina en clase; muchos eran amigos míos por físico interés y después de las pruebas finales para la escuela, se alejaban de mí y unos incluso me molestaban por mi delicada manera de actuar. Siempre iba un grupo de cuatro chavos, los más guapos de la escuela y los más indisciplinados del curso; iban a estudiar conmigo y en uno de esos días, uno de ellos estaba solo en casa conmigo, era él más guapo, el que me fascinaba por su masculinidad, su cuerpo bien formado y sus gruesas piernas de Futbolista; el sabia que yo en clase hacia sino mirarle; fue entonces en ese día, estando los dos en mi habitación encerrados estudiando, yo sentado en el escritorio junto al televisor, que reflejaba en la pantalla apagada, a mi compañero acostado en mi cama leyendo mientras yo le hacia su trabajo; estaba todo en silencio, no había nadie en casa, éramos los dos absolutamente solos y yo muy de vez en cuando lo miraba por el reflejo de la pantalla de mi televisor haber que estaba haciendo y tal fue la sorpresa cuando veo a mi amigo Alejandro masturbándose, yo quede tieso de la angustia y la sorpresa, no sabia que hacer, tenia ganas incluso de salir corriendo a pegarme a esa pija bien grande y bien gruesa, para chuparla con todas las ganas del mundo, pero por mi timidez, me resistí hasta que me tomo por sorpresa cuando mi amigo con su pene bien erecto, toca sobre mi oreja y siento yo algo como caliente y grueso, era pues su pene, al darme vuelta sorprendido, el coge mi cabeza empujándola hacia su verga y yo abro mi boca, chupo con timidez muy lentamente su pene, paseando mi tibia lengua por los bordes de la punta de su pene, chupo muy suave, para que su pene sintiera mis tibios labios paseándose por todo el tronco, de arriba abajo muy despacio y chupando con firmeza; hacia todo lo posible por no incomodarlo con mis dientes y para eso sacaba los labios de una manera muy particular, para que solo sintiera el roce de mis labios sobre su pené erecto, solo sintiera las paredes tibias de mi garganta y mi lengua paseando libremente por todo su miembro. El se agarraba la cabeza de placer y emoción y empujaba la mía cada vez mas hacia su pene, acariciaba mi cabellera y yo chupaba sin parar, chupaba sus bolas, chupaba sus frágiles e inocentes vellos alrededor de su pene, yo chupaba cada vez mas, con mucha intensidad; era mi primera experiencia, era lo que había visto en películas de sexo y trataba de hacerlo sentir como si llegase al éxtasis más grande sobre toda la naturaleza.
Trataba de que él sintiera que mi boca, mi garganta y mis labios fueran la vagina de una inocente niña, por eso con mis labios apretaba fuertemente su pene, como cuando un pene penetra una vagina estrecha, con mis labios apretaba fuertemente su miembro, mientras con firmeza y delirio chupaba agonizante de placer, viendo como su cara se trasformaba sudando lagrimas de excitación, cerrando su ojos y haciendo un leve quejido, hasta que después siento una leche caliente y mal oliente sobre mis labios, que bajaba por todo mi cuello y pecho, empapándome de placer y satisfacción por haber podido por fin tener un gran erección, yo lamía lleno de placer, lleno de inocencia y con mucha timidez. Yo chupaba su leche mientras escuchaba los quejidos de placer en mi amigo y sentía como con su pene, ya medio erecto golpeaba mi rostro para untarlo de su leche caliente de placer; ese fue quizás el día más grande que he tenido después de muchos años, ya que él era heterosexual, yo homosexual y seguimos por tres años consecutivos haciendo la misma practica en mi casa, hasta llegar mas de varias veces a ser penetrado por el hombre que siempre he amado en mi vida y que hoy cuando le veo, ya casado con sus hijos y todo, recuerdo esos años de verdadero placer, nada de SIDA, nada de hepatitis, eran años totalmente espontáneos, mejores que los que hoy día vivimos.

Autor: Juane

© 1999-2010 hops!web
usuarios conectados
Para contactar con bcn-gay.com escribir a info arroba bcn-gay.com
Prohibida la copia total o parcial de este sitio web sin autorización de sus autores. Todos los derechos reservados.