MI COMPAÑERO DE PISO
Me llamo Luis y esto ocurrió
acabando de cumplir los 18 años.
Ya desde los 16 años había salido del armario. Deseaba tener los 18, para ver algunas cosas que no debía ver cuando era pequeño y porque me iba a
estudiar a Madrid. En aquel entonces yo empecé a estudiar derecho.
Durante mi estancia me quede en un pisito del centro de Madrid con un chico de nombre Jorge, era moreno, alto, y con un pedazo de paquete que no me lo creía.
A mi me atraía pero que podía hacer, el no era gay y además tenia novia.
Mi historia comenzó tres semanas antes de navidades. Su novia tuvo un gran accidente de coche y murió varios días después por un problema respiratorio.
Él estaba destrozado por lo que había pasado, por ello no salía del piso ni para ir a comprar un pan a la venta de debajo de nuestra casa.
Una noche ya no podía soportarlo más y le dije que se duchara ya que no se había duchado en varios días y yo mismo lo tuve que desvestir y meterlo en la ducha.
Cuando salió le prepare unos spaghetti ya que en aquel entonces era la única cosa que sabia preparar que no se me
quemara. Cuando salió lo lleve a su cuarto y vi que tenia el cuarto patas arriba y no podía vivir allí dentro, entonces cogí todo, la ropa sucia se la lavé, la basura la lleve toda al container, todos los platos que tenia de algo que había comido los lave todos, le ordene las cosas un poco y le hice la cama. Cuando terminé, la secadora con su ropa ya se había parado, lo metí en el cuarto y le di ropa limpia; él me pregunto que porque hacia esto por él ya que estaba en épocas de examen y en vez de estudiar lo ayudaba, yo le conteste que porque era mi amigo.
Él ya sabia que yo era gay y nunca me había mencionado nada y esa noche lo hizo. Empezó a preocuparse por mi vida ya que yo me preocupaba por la suya y me pregunto si tenia pareja, cuando empecé a ser
gay,... yo hice lo mismo y descubrí que él no tenia familia ya que era hijo único y sus padres ya habían muerto hace 2 años. Yo le dije que si quería pasarse las vacaciones en mi casa con mi familia, él acepto.
Llego el momento de irnos, me pregunto que si en Canarias hacia frío o solo llevaba suéter, la verdad que en invierno en mi ciudad la temperatura es muy baja de unos 4ºC por la mañana y como hace mucha humedad, pues eso que hacia frió, yo le dije que sí, pero mientras hacia su maleta tuvo que bajar un momento a la calle a comprar tabaco y entonces entre en su habitación para coger una cazadora que le había prestado y vi que en la maleta había metido unas revista porno gay y sinceramente me alegré.
Al poco tiempo en el avión descubrí que no era heterosexual sino bisexual entonces empecé a acercarme mas a él, cuando llegamos me dijo que le encantaba el lugar, pero todavía no había visto lo mejor, mis padres tenían una casa de veraneo en la costa y como todos no cabíamos en la casa de mis padres él y yo nos fuimos a quedar a la casa de veraneo.
Cuando llegamos, yo escogí para dormir el cuarto de mis padres y el tuvo que escoger el sofá-cama, a las tres de la mañana salí a fumarme un cigarro a la terraza y me lo encontré haciéndose una paja con las revistas y le pregunte que si quería yo le ayudaba, él muy tímido dijo que si. Le dije que esperase un momento fui al jacuzzi lo encendí y entre a esperar que se calentase.
Le dije a Jorge que esperase que se calentase el jacuzzi que ahora empezábamos, pero el no pudo aguantar mas y me echo sobre el sofá y me dio un beso de tornillo que duro unos minutos, después me desnudo completamente y yo hice lo mismo con él. Cuando ya nos habíamos desnudado fuimos al jacuzzi y
ahí empezó todo:
Me acerqué a Jorge y le toqué el nabo. Y no me lo pensé más: me puse de rodillas y me lo metí, con mucho cuidado, dentro de la boca. Al principio se resistía: era muy grande, uno de los más grandes que me había comido, pero no se iba a quedar fuera ni un centímetro. Estaba caliente y delicuescente; notaba con mi lengua las grandes venas hinchadas, llenas de sangre. Conseguí llegar hasta el fondo, y comencé a follarlo con la boca, una vez, y otra, y otra más, mientras le masajeaba los huevos, que notaba a reventar. Explotó, en una de éstas, y lo sentí llegar por las contracciones. Lo recibí en la lengua, formando con ésta un cuenquecito donde el néctar se fue depositando; sepulté después la polla del chico dentro de mi boca, que estaba plena con su cargamento de leche, y me dediqué a mamársela mientras me tragaba, paladeando lenta, despaciosamente, todo el semen. Cuando no hubo quedado ni una gota, me levanté y le ofrecí mi polla a Jorge. Goloseó el glande, con el que jugueteó un buen rato. Pero yo tenía otra idea: le hice dar la vuelta y, con el rabo bien engrasado de su saliva, y lubricándole el agujero del culo chupándoselo a placer, le encalomé mis veinte centímetros, primero poco a poco, después con ganas, hasta hacerlo aullar de placer...
Tras un buen rato largándole emboladas, noté que me corría. Me salí y él supo enseguida qué es lo que quería hacer: se dio la vuelta y atrapó mi cacharro en su boca; el primer trallazo lo sorprendió por la fuerza, pero enseguida le cogió el gusto y empezó a mamar como un crío, hasta que me dejó seco. Después de esa experiencia se hizo un poco más gay que nunca y además volvía a Canarias en navidades para pasarla conmigo.
Autor: Luis