INOCENCIA
Esto
sucedió hace años, no se hablaba de Internet ni nada de esas cosas que hoy en
día tiene a la gente tan ocupada. Recuerdo que mi madre y su novio se decidieron una mañana ir a la playa, todo era
preparación y embuyo, hasta que llegó él a buscarnos. Con el venia un hombre que era su sobrino de unos 21 años, yo tenia solo 16, el para mi era como una persona
mayor, ya que yo fui criado de una manera estricta y moralista.
Pues todo estaba muy bien, nos montamos en el carro y fuimos a parar a una playa desierta, llena de
uvas caletas e iguanas.
Con mi curiosidad infantil, me puse a corretear por toda la playa sin darle importancia a nadie, mi madre se retiro con el novio bien lejos y solo quedamos el sobrino que se llamaba Luis y yo. Nunca me fijaba como eran los hombres hasta ese
día, era bien parecido, alto, con buen cuerpo, serio y muy masculino, algo que me hacia verlo
todavía mas mayor. El se quedo solo en trusa debajo de las caletas y yo me
eché a correr sin malicia buscando animalejos y otras cosas, de pronto cuando regrese lo vi sentado debajo de un arbusto y me acerque a enseñarle una almeja que me
había encontrado, el la miro sin darle mucha importancia y al virarme para irme de nuevo
sentí su mano caliente apretarme una nalga, me estremecí, pienso que me
pondría bien colorado, era una experiencia única, me vire y volví a mirarlo, entonces fue cuando me di cuenta que tenia su enorme verga parada, levantando la tela del short, yo me quede en vilo, no sabia que hacer, el tomo mi mano y me la puso encima de ella,
trémulo me deje guiar y la apreté, vi que se babeaba tanto que se mojaba la tela, me miraba con un deseo que me aplastaba, era como una enorme boa que hipnotiza a su pajarito.
Me bajo suavemente mi short, y me acaricio mis nalgas duras y redondas, yo
también estaba excitado y me daba vergüenza, me siguió acariciando las nalgas y se agacho y
empezó a meterme la lengua, sentía que todo se me nublaba que temblaba como una hoja, el lo sabia y lo disfrutaba, en eso el se bajo
también el short y quedo al descubierto aquella verga venosa y dura con unos enormes cojones
recogidos por la emoción, babeaba como si fuera el mismo semen, solo que aquella era transparente y resbalosa,
sentí que me viro y me la puso entre los muslos, resbalaba suavemente mientras me besaba en el cuello, yo casi me
desmayaba, después de este precalentamiento, me coloco en cuatro en el suelo y trato de metermela, pero vio que era muy incomodo para el, me llevo hacia un
árbol de uva caleta que sus ramas se doblaban y me apoyo en una de ella quede a tiro perfecto, fue entonces que aquella cabeza roja y mojada,
empezó a presionar firme y suave, sentí que algo se estiraba y el dolor venia y yo me quejaba y el paraba a su vez,
así poco a poco aquella verga fue estirando mi anillo anal hasta que sentí
que la cabezona roja entro y el dolor se acentuó por unos segundos, el quedo
estático , sin movimiento esperando acostumbrar mi culo a su verga, cuando respire profundo, el
siguió entrando hasta que llego al final, yo me vine a chorros, pero seguí
erecto, el entraba y sacaba su verga suavemente, sin apuro, en momentos parecía
que la leche le brotaba y paraba, para empezar de nuevo, me acariciaba, me besaba,
sentía que me tenia completamente sometido, hasta que de momento empezó
a moverse rápido y de pronto me estrecho y sentí su leche caliente entrando a raudales dentro de mi recto, hizo un sonido de macho salvaje y me la dejo dentro sin
moverse, le seguía rígida, sin sacarmela me volteo de frente y mis piernas quedaron sobre sus hombros y me beso en la boca con una ternura inigualable.
Volvió a moverse lentamente y con una mano me acariciaba mi verga embarrada
de semen y sentí que eyaculaba por segunda ves, creo que hubiéramos seguido toda la vida si no hubiera sentido los gritos de mi madre
llamándome. Nos despegamos y, el y yo corrimos hacia el mar donde nos enjuagamos
y jugamos un rato.
Jamás lo he podido olvidar. el fue mi fantasía por el resto de mi vida...
Autor: Ángel