EN LA ESTACIÓN

Muchas veces recuerdo el inicio de unas vacaciones de verano, cuando solo tenia 19 años, me iba a pasar unos días a los Pirineos en compañía de un amigo, entonces solo era un amigo, habíamos quedado para encontrarnos en la estación de ferrocarriles de Sants, llegue unos 30 minutos antes de la hora, como siempre, cuando he de viajar temo llegar tarde, no me gusta ir con prisas.
Dejé las bolsas en la consigna y caminé hacia el bar a tomar un café, localicé una de las pocas mesas vacías, situada en un rincón, justo en la mesa de enfrente había un hombre, se  quedó mirándome fijamente mientras me acercaba con la taza de café, dudé unos instantes antes de sentarme, por mi mente pasó la posibilidad de irme a otra mesa, aunque también me agradó que me mirara, había algo en él que me atraía, era mayor que yo, debía tener alrededor de 40 años.
Sin prisas y aprovechando que posiblemente estaba siendo observado, me senté, abrí el periódico, encendí un cigarrillo y mientras tomaba un pequeño sorbo de café, aproveché para mirarlo, sin ningún disimulo seguía con su mirada fija en mi, desnudándome con los ojos, me sentía violento y al mismo tiempo me excitaba, a los pocos minutos al tomar otro sorbo de café, supuse que estaría mirándome, pero no fue así, tenía su mirada fija en otra mesa, observando como un par de jóvenes se tomaban un café con leche, entonces fui yo quien clavó los ojos en su cuerpo, a pesar de su edad, tenia un cuerpo musculoso, los pelos de su pecho asomaban por el cuello desabrochado de la camisa, estaba tan pendiente de recorrer su cuerpo e imaginando que se escondía bajo su paquete, que no me percaté que el también me miraba, nuestras miradas coincidieron y aguantamos la mirada. Sin pensárselo dos veces, se levantó, vino hasta mi mesa con su café y se sentó a mi lado. Empezó a decirme que solo entrar en el bar mi cuerpo le impactó, estaba muy seguro de si mismo, se había dado cuenta que a mi también me gustaba él. Con gran descaro me propuso que le acompañara a los servicios, me sentía muy nervioso, era la primera vez que me proponían una cosa tan directa, pero también estaba excitadísimo, hice un ultimo sorbo de café y me levante en dirección a los servicios, me siguió y entramos casi juntos. Me hizo pasar dentro de uno de los baños, mientras me besaba, acariciaba mi durísima polla, sin darme cuenta note como su mano se paseaba por encima del slip, se agacho mientras me bajaba los pantalones, pego su cara encima de mi paquete, me lamió las ingles y su lengua rozaba los testículos hasta que me bajó el slip, mi polla estaba a punto de explotar, húmeda con las primeras gotas de semen que me salían, se la puso en la boca, primero solo chupaba el capullo, saboreando el sabor de las gotas que habían salido, poco a poco se la fue tragando entera, su nariz se clavaba en mi pubis, me acariciaba las nalgas y sus dedos rozaban el ano, ya no podía aguantar más, le cogí la cabeza y se la clave con fuerza llenando su boca con mi semen. Fue la primera vez que alguien me había hecho una mamada tan buena, nunca lo olvidaré.
Otro día os contaré como fueron las vacaciones con el que al principio solo era un amigo.

Autor: Jordi

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