EL JEFE
Pues le contare hoy una
anécdota, que fue tan real que creo que todos hemos pasado por eso, con solo algunas diferencias.
Yo me acababa de graduar de mis estudios en la Universidad y había empezado a trabajar en una Central de oficinas dedicadas a la contabilidad de empresas,
allí había un gran personal, de los cuales no conocía a nadie. El primer
día de trabajo me toco tener una entrevista con mi futuro jefe, ni idea tenia como era, lo
imaginaba viejo, desgarbado, con espejuelos. Esperé unos minutos , cuando de repente el tipo
entró con una sonrisa de oreja a oreja, nada, me quede boquiabierto al ver delante de mi un tipo corpulento, de barba arreglada, pelo claro, con manos muy hermosas , se
veía que estaba bien proporcionado y distribuido, yo le caí muy bien por su forma de tratarme, creo que demasiado para ser la primera vez.
Yo serio, circunspecto, lo trataba con un respeto patriarcal. Todo así comenzó.
Nuestra amistad se basaba en el trabajo, pero yo soñaba con él, no me lo
podía quitar de mi mente, hacia fantasías mentales de como sería en la cama. Un
día, después de tres meses, teníamos un trabajo de urgencia que realizar y me
llamó por teléfono a mi casa diciéndome que me necesitaba, yo ni tardo ni perezoso ,
salí a la carrera a la oficina.
Empezamos a trabajar, yo empecé a realizar la información y el se acercaba a cada momento a traerme
algún dato, de pronto sentí que él se quedó a mi lado y me seguía hablando sobre las cifras que
estábamos analizando, su cuerpo se fue acercando a mi, su cintura me quedaba a la altura de mi cara, yo estaba sentado, de repente
sentí el roce de su cuerpo en mi hombro, el seguía hablándome, como si nada pasara, yo creo que mis orejas estallaban de la
emoción, seguidamente, algo se apoyo en mi brazo derecho y sentí que crecía
y latía como un corazón, a medida que crecía, él se afincaba más a mi, casi no
podía respirar, lo escuchaba lejano, creía que mi mundo se hundía, pero no me
movía de mi sitio, de pronto me dijo, -te gusta? y fue cuando lo miré y el
vio en mis ojos la respuesta, sin pensarlo, me agarró y me levantó de mi silla y me
besó con ansias, sentí su lengua entrando en mi boca, su boca que rodaba por mi cuello y me besaba las orejas, yo estaba a punto de desmayarme, era algo indescriptible,
allí solo estábamos el y yo, solo rodeados de computadoras, me soltó , corrió
las grandes cortinas y regreso hacia mi desabrochándose la bragueta, sacándose
aquella verga babeante, era una verga hermosa, gorda bien tallada, como la
mía, tal vez un poco mas grande, me hizo agachar y me la metí en la boca,
empecé a mamar aquella pieza de carne con delirio, al mismo tiempo me desnudaba , sin soltarla, cuando el me vio
haciéndolo, termino de quitarse la ropa y me empujo hacia el escritorio, se arrodillo me
abrió las nalgas y sentí su lengua caliente acariciándome el esfínter, casi grite, la punta de su lengua trataba de abrirme y eso me
excitaba, hizo que me pusiera boca arriba acostado en el escritorio, así lo hice y mis piernas quedaron es sus hombros y su verga exactamente en mi culo, sabia lo que me esperaba pero el no tenia apuros y yo tampoco, su fuerte pecho se pego al
mío , sentí sus pelos en mi piel, me besaba y chupaba todo, me mamaba las tetillas con
frenesí, creía que me las arrancaba, me besaba en la boca , yo le correspondía
y el gozaba viendo mi verga babeante y lista para eyacular, cogió la verga con su mano y le
echó saliva y me la coloco en el mismo centro haciendo presión suave pero firme,
sentí que mi esfinter se abría, que mi anillo muscular cedía al paso de aquella cosa que me daba placer y dolor, entro la cabeza y se la mojo de saliva de nuevo, escupiendo desde
arriba, presionando de nuevo, de pronto la verga entro y yo sentí que todo se
oscurecía del dolor tan intenso, me aferré a sus brazos velludos , el se dio cuenta y quedo
estático, pero con toda la verga dentro de mi recto, era como si me empalaran, la
sentía en mi ombligo, o era mi imaginación. Al cabo de unos minutos, todo
había pasado y fui yo quien hizo un movimiento de placer, entonces empezó
la función, el se movía pausado, sacándola hasta la cabeza y metiendola hasta los
testículos, los sentía en mis nalgas chocar, con sus manos me acariciaba los pezones y yo me
retorcía de placer, yo me movía tanto que un momento el me paro por que casi se le
salía la leche y no quería que fuera tan rápido, de pronto me dijo que no
podía mas y empezó un movimiento mas rápido , yo me la cogí y empecé a masturbarme cuando
sentí que el se contraía y me regaba de leche, la mía salió a raudales, el chorro le llego a la cara, yo
sentía un placer inmenso, sin sacármela el se acostó sobre mi y me beso, quedamos
estáticos.
Después de aquel encuentro, tuvimos muchos mas, claro, no en la oficina, su mujer y yo no los
compartíamos sabiamente y sin perjuicios, hasta que me fui de aquel país,
todavía me escribe y me desea, que lastima que no estemos cerca, aquel oso era maravilloso...
Autor: Ángel