EL HUEVON

Ya desde pequeños, en la pandilla de amigos,  el huevon, como lo llamábamos, resaltaba entre nosotros, tanto por su cuerpo, mucho mas atlético que los nuestros, como por su culito, que cada día era mas respingon, por sus fuertes músculos, que crecían día a día y por su gran paquete, que siempre se marcaba bajo su pantalón. Su cuerpo me cautivo, enamorándome por completo de el, pero por aquel entonces, no se podía decir nada, pues todos iban a demostrar quien era el mas macho.
Un día, nos fuimos todos a jugar a la orilla del río, y después de estar por allí un buen rato, nos sentamos bajo un árbol, y comenzamos a charlar.
Sin tardar mucho, salió la conversación de las pollas, quien la tenia mas grande, quien tenia mas pelos, quien tenia los huevos mas gordos, etc... cada uno echaba la medida mas grande, hasta que uno de ellos, dijo, que no se creía nada, que eso había que demostrarlo, y así, empezamos a sacarnos todos las pollas, y a comparar.
Nos las medimos a dedos, y el huevon, nos sacaba una ventaja extraordinaria, en todos los sentidos, tanto de polla, como de huevos, y de vello. Yo, al verle todo su pollon, me quede encandilado, deseando tenerla en mis manos, acariciarla, apretarle sus dos huevazos peludos, comerle todo hasta el infinito, sentirlo dentro de mi, conocer el sabor de su leche caliente, recorriéndome la garganta. Así pues, entre pensamiento y pensamiento, estuve un rato mirándole, y mi polla, empezaba a crecer poco a poco, lo cual hizo subirme los colores en la cara. El huevon se dio cuenta enseguida, de lo mucho que le miraba, y el también empezó a tener una erección. Reaccionamos enseguida, y nos las guardamos dentro del vaquero, para no levantar sospecha ante los demás, y así seguimos un rato mas hablando. Yo, ya no me enteraba de nada de la conversación, mi mente estaba con el huevon todo el rato, me imaginaba, como seria el estar con el a solas, con toda esa verga para mi solito, lo feliz que podría hacerme, lo mucho que podríamos disfrutar los dos.
Entre pensamiento y pensamiento, paso la tarde, y poco a poco, se fueron marchando todos, dejándonos solos al huevon, y a mi. Yo pensé que esa era la ocasión perfecta para proponerle algo, pero no sabia como decírselo, por lo que nos quedamos callados un rato los dos, pero mi vista, se clavo en su pantalón corto, de deporte, el cual marcaba toda la silueta de sus gordos huevos apretados contra el pantalón. El enseguida se percato de mi mirada, y con un movimiento de su pierna, me dejo entrever sus huevos a través de la pernera del pantalón, consiguiendo excitarme a tope, lo noto muy pronto, el efecto que en mi había surgido, y cambiando de posición sus piernas, consiguió, que uno de esos huevazos peludos, asomaran fuera del pantalón, yo no pude mas y solté una exclamación, la cual llamo la atención del huevon, y se acerco junto a mi. El estaba de pie frente a mi, yo sentado en la hierba, mirándole hacia arriba, y disfrutando de la bonita vista que El me ofrecía, pues por las perneras del pantalón, se le podía ver todos los huevos, poniéndome a cien, sin poder resistir mas, levante mi mano, y la introduje por la pernera, fue una sensación indescriptible, sentir toda esa masa de carne blandita, caliente, y arropada por un negro vello. Los estruje una y otra vez, los acaricie, los saque fuera del pantalón por la pernera, los lleve a mi boca, los chupe, los lamí, los subí y deje caer sobre mi lengua, comprobando todo el peso de esos huevazos, juguetee con ellos, y los gemidos, se arrancaban de mi como por instinto. La emoción, se apodero de mi, y sin mas, le baje el pantalón, le agarre fuertemente toda su tranca, y la trague hasta lo mas hondo de mi garganta, tan apenas podía respirar, e intente sacármela un poquito, pero el, no me dejo, puso su mano sobre mi cabeza, me agarro por los pelos, y me obligo a tragarme toda su polla, sentí como sus huevos, golpeaban contra mis labios una y otra vez, me deje llevar por el momento, y abrí mi boca todo lo mas que pude, dejando así paso libre para uno de sus huevos, pues para los dos a la vez, no había espacio, note como entro en mi boca, casi a presión, y seguí chupandole toda su verga y uno de sus huevos, El gemía como un poseído, y su mano, no paraba de apretarme contra su polla, para que no se me escapara ni un solo cm. Hice un esfuerzo mas, abriendo de nuevo la boca, y de un golpe, me entro el otro de sus huevos dentro. Mi boca estaba a rebosar, tan apenas podía mover ni lengua, El, empezó a gritar y gemir fuertemente, yo notaba sus embestidas sobre mis labios, y su polla, que me recorría toda mi garganta, se empezó a hinchar cada vez mas. El subía el tono de sus gemidos, y su polla subía el grosor dentro de mi, sentía como sus huevazos se iban comprimiendo mas y mas, cogiendo una dureza increíble, hasta que por fin, dejo salir 8 chorros de semen sobre mi garganta, se que fueron 8 porque los conté, uno a uno, y disfrute de ellos ,de su calor, de su sabor, del inmenso placer que me hicieron sentir. El, quedo agotado, sus huevazos vacíos de semen, y yo inundado de su leche, ya agradecido al huevon, por esa maravillosa tarde que me regalo para mi solito. Después de este día, hemos repetido la experiencia varias veces, pero nunca ha sido tan especial como aquella primera vez.

Autor: Luis

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