DESENFRENO
No me he planteado nunca hasta que punto desde siempre he tenido el don
de saber montármelo bien con un tío. Siempre se me ha dado bien follar y
el acople, ya sea activo o pasivo, resulta perfecto.
La vez que más he disfrutado fue con Nacho. Él tenía 19 años, moreno y
de ojos verdes, fuerte y un poco bajo para su edad, pero a mi me volvía
loco en el instituto, moviéndose en clase de gimnasia, con sus bíceps sudados y su culo que estaba bien prieto por esos pantalones de deporte.
Me encantaba observarlo en los días de calor, sudado y corriendo. Como se paraba y se magreaba la polla sin darse ni cuenta,
siguiendo el balón. Ni decir tiene que yo no jugaba, solo le miraba.
No sé cuando se dio cuenta de que era mi ídolo, de que no le quitaba ojo, pero un día se me sentó al lado y me dijo que necesitaba ayuda con
los ejercicios. Quedamos en su casa. Me arregle muy bien, me vestí perfectamente y hasta me puse colonia, quería estar bien, sorprenderle.
En la casa de Nacho estábamos solos, era verano y el solo llevaba unos de esos shorts para dormir, muy flojo. Yo no podía parar de mirarle y me
empalme. Ya entonces tenía un buen rabo y el bulto era muy elocuente, pero a diferencia de lo normal, no me avergoncé, lo quería para mi y a
esas alturas yo sabía que ese encuentro y la situación no eran casuales.
No pasamos estudiando mucho, se me sentó al lado y me toco el paquete muy despacio. Me dijo
"quítatelo" y yo solícito, lo hice. Me desnudé entero, el se saco una buena polla y se pajeaba despacio. "Paséate por
la sala" y yo me moví un poco cohibido, pero con mi exultante verga bien
tiesa, ya comenzando a gotear. Se me acerco y me recogió con la lengua la gota de liquido que colgaba de mi capullo, "mojas mucho, eso me
gusta". Le metí la polla en la boca, y gimió de placer. Descubrí que Nacho tampoco era novato y encima de estar buenísimo, le gustaba una
polla más que el balón. Me dispuse a gozar pero lamentablemente me corrí
enseguida, estaba muy excitado.
Nacho se sorprendió pero no se enfadó, escupió el semen y me dijo "te
toca a ti", se tumbó y me dio la polla. Yo recorrí su verga, despacio,
pero pronto me la tragué, le magreaba las piernas y el musculado abdomen, me encantaba sentir sus rizados pelillos en mi cara, cuando
absorbía toda la polla, era un placer verle retorcerse y jadear. Nunca lo había visto así y me encantó. Se abrió de piernas y me preguntó si yo
le podría comer el culo, la verdad es que con 19 años, ya lo había hecho
casi todo, y pronto me puse a la carga. Me lo comí con una lengua juguetona, muy sabida, doblando la punta para poder forzar el esfínter a
abrirse, poco a poco. Me encantaba ese olor tan fuerte de su culo, la
sensación de sus huevos sobre mi cabeza, sintiendo que se pajeaba mientras me forzaba con su mano libre a introducirme más y más profundo
en su recto. Le fui trabajando, primero la lengua, luego le introduje un
poco un dedo, luego más profundo. Pero él me paró y me dijo que eso no
lo había hecho, que le daba cosa. Yo le sonreí y le dije que no pasaba
nada, me di la vuelta y le ofrecí mi lindo culito. "A mi no me importa".
El se ríe y me comienza a comer el culo, muy fuerte, me arranca gemidos
que me salen de los mismísimos huevos. Me han comido muchas veces el culo, pero sentirle agarrado a mi cintura, con las manos en mis caderas,
casi devorándome el ojete, me pone a cien aun hoy en día. Era casi salvaje y mi polla que ya estaba
hinchada, muy pronto se me puso muy dura. Nacho no aguantó más y se levantó de un salto y me empezó a
tantear el ojo del culo con la polla. Me gusta la sensación de que me están abriendo el culo, poco a poco. Para mi sorpresa no necesite ningún
lubricante, solo su polla y lo excitado que estaba, me permitieron
meterme despacio esa bonita porra. Me comía el cuello y yo con los ojos
entreabiertos miraba nuestro reflejo en la puerta de espejo del armario.
Follándome despacio delante del espejo, no me perdía detalle de su cara
de éxtasis, de como me taladraba el culo y de como se marcaban esos bíceps de hierro. Su piernas empujaban con fervor su polla en mi culo y
yo le magreaba sus huevos a la vez que me rozaba la polla. Así estuvimos
un ratito, pero pronto Nacho dio muestras de que se corría, sentí la necesidad de que me manchara con su leche, así que me saque su polla y
me puse de rodillas ante él. " mastúrbate, córrete, déjame saborearte" y
así, Nacho masturbándose como loco ante mi cara y yo cogido a su pierna
y masturbándome, se corrió en mi cara y yo me cegué de una espesa lluvia
blanca, abundante, que me lleno el rostro, parte del pelo y de la boca, de un sabor salino, y de olor tan amado por mi, todo esto me hizo
correrme con igual poderío que él.
Tras esa vez, lo repetimos más veces, pero ya nunca fue como la primera,
y aun hoy lo recordamos con gusto.
Te lo dedico amigo y amado mío.
Autor: Marcos