BAÑADO EN SEMEN

Me gusta pasear por el parque de debajo de mi casa, y es algo que lo hago a diario. Esta historia, me ocurrió uno de esos días de paseo. Llegue al parque, y paseando llegue hasta uno de los bancos. En él, había sentados dos tíos buenos, fuertes, jóvenes, cachas. Estaban sentados sobre el respaldo del banco, con sus vaqueros ajustados, marcando dos grandes paquetes, que atraían mi vista. Ellos, se percataron enseguida, y sonrieron, dejando oír en el aire una frase muy tentadora : " aquí hay rabo para rato".
Yo, no les hice caso, y seguí mi camino. Al día siguiente, volví a pasear, pero esta vez, ya no eran dos, sino cinco. Estaban todos esperando, y cuando yo pase, todos, dejaron entreabrir sus piernas, dejando a la vista sus lindos paquetes, provocadores, que me pedían a gritos, que los comiera todos de vez. Cada uno, soltó una frase, lo cual produjo en mi un suspiro, como deseándolos. Pero no me atreví a decirles nada. Pase otro día, y ese día solamente había uno de ellos. El se me insinuó, y yo al verlo solo, comencé a charrar con el. Me pregunto si me gustaban los hombres, si tenia ganas de estar con el, si me moría por comerle el rabo, yo a todo le respondí que si, y sin mas palabras, nos tumbamos en el césped, y el me forzó mi cabeza hacia su polla. Era una polla realmente grande, pero lo mas espectacular, eran sus dos pedazos de huevos, grandotes, blanditos, y muy peludos. Yo los chupe, los mordí, los apreté con mis manos, como queriendo exprimirlos, y sacar todo el jugo de ellos, El, se retorcía de placer, entonces yo, comencé a comerle cada uno de sus cm de rabo, era inmensa, y pensé que no me cabria toda en mi boca, pero mis ansias por tragarla, consiguieron hacerle hueco en la garganta, y El, gemía como loco, mientras estábamos en la faena, aparecieron sus colegas. Sin mediar palabra, cada cual, se saco su polla del pantalón, y se fueron uniendo poco a poco a nosotros.
De repente, me encontré rodeado de hombres, con unas pollas grandotas, erectas y ardientes, deseosas de ser satisfechas, y yo, no les decepcioné. Mientras le comía el rabo al primero, otro, me quitaba los pantalones, y me refrotaba su rabo por mis nalgas, haciéndome disfrutar, y desear ser penetrado por aquel tronco, mientras otro de ellos, me la estaba comiendo a mi, consiguiendo, en mi una gran erección, como nunca la había tenido. Otro, me cogió una de mis manos, y coloco sobre ella su pollon, mientras en la otra mano, otro, me colocaba sus huevazos, los cuales apreté hasta cansarme, todos estábamos excitadísimos, se oían gemidos por todas partes, mi boca, no paraba de recibir pollas nuevas, cada cinco minutos, mientras mi culito, iba siendo perforado una y otra vez, sintiendo así los distintos tamaños de sus pollas, yo estaba a reventar, y ellos también, seguimos gimiendo un ratito mas, hasta que sentí, como mi espalda, se calentaba por momentos, era su leche caliente, que empezó a caer desde detrás de mi, mi polla, se puso a cien, y descargué un rió de semen en la boca de mi chupoctero, el cual lo hacia muy bien, mientras los otros, excitados por la gran corrida de su amigo, empezaron a soltar ríos y ríos de leche, que me cayo por el pelo, por los ojos, salía de mi boca, me escurría por mi pecho, mi trasero, totalmente inundado, en fin, fue como un gran baño de leche, que me dejo totalmente satisfecho para toda la noche.
Desde entonces, ese banco del parque, se ha convertido en uno de los mas visitados por mi, Unos días disfruto con uno, otros, son cuatro, pero el colmo fue otro de esos días, en el que me esperaban 9, pero eso será otra historia, ya que fue algo muy fuerte, como para contarlo después de toda esta historia.

Autor: Luis

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